Selección de materias primas
Se pesan la cera de soja, la fragancia natural correspondiente a la colección y la mecha de algodón según la referencia de cada formato de envase. Cada colección tiene una ficha propia con proporciones fijas.
Del taller a la mesa
El proceso se organiza en seis etapas. Ninguna se salta ni se automatiza por completo: la fusión, el vertido y el acabado requieren supervisión directa en cada lote que sale del taller de Valencia.
Se pesan la cera de soja, la fragancia natural correspondiente a la colección y la mecha de algodón según la referencia de cada formato de envase. Cada colección tiene una ficha propia con proporciones fijas.
La cera se funde de forma gradual hasta alcanzar una temperatura controlada. Un exceso de calor puede degradar la fragancia natural antes de incorporarla, por lo que se revisa con termómetro en cada tanda.
Una vez la cera baja a la temperatura adecuada, se añade la fragancia natural y se mezcla con movimientos lentos para evitar la formación de burbujas de aire.
La mezcla se vierte manualmente en cada tarro de cerámica, con la mecha de algodón ya centrada y sujeta. El vertido a mano permite ajustar el ritmo según la viscosidad de cada lote.
Las velas reposan durante varios días para que la cera termine de asentarse y la fragancia se estabilice. Después se revisa el centrado de la mecha y el acabado superficial antes de continuar.
Cada vela se etiqueta con la colección, la familia olfativa y las indicaciones de uso. El empaquetado se prepara pensando en el transporte hacia península y Baleares, con protecciones internas para evitar roturas en el envase de cerámica.
En imágenes
La página de inicio recoge las tres colecciones actuales con sus fragancias y formatos disponibles.
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